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Este es el último de un grupo de posts que empiezan con: “Julia Kristeva: Al princio era el amor” del 17.01.09 y siguen luego un orden lógico de lectura.

Podemos recuperar esta idea de la integración terapéutica partiendo de la base de la no integración. La distinción entre yo y autoconcepto: El autoconcepto como aquellas partes de nuestra personalidad con las que nos identificamos, frente a las partes que no queremos reconocer como propias. “Eso soy yo” – “Eso no soy yo” y una parte de lo que somos permanece en la sombra, privándonos de la capacidad de conducirnos de una forma genuina (en el sentido de íntegra, completa) “Su verdadero yo no puede crecer rectamente y además su necesidad de crear medios artificiales y estratégicos para relacionarse con los demás le ha obligado a vencer sus sentimientos, deseos y pensamientos genuinos… añadiendo un elemento de confusión, ya no sabe donde está ni quién es” La cita es de Karen Horney, y la distinción entre yo y autoconcepto está incorporada en la Gestalt a través de la influencia que tuvo en Perls. Pero la integración en terapia gestalt va más allá de la comprensión de la neurosis como un proceso adaptativo, se da por una vía dialéctica, a través de un proceso de síntesis entre opuestos. Personalmente, creo que es uno de los conceptos más complicados de “pillar” verdaderamente, en el sentido en que se entienden realmente las cosas, como una verdad vivida. Hay una cita de Kierkegaard que se acerca bastante a lo que puedo entender ahora del trabajo con polaridades “deseo de lo que se teme, una antipatía simpática, una fuerza extraña que se apodera del individuo, sin que éste pueda ni quiera librarse, pues uno teme y sin embargo desea aquello que teme” La polaridad entre el deseo y el temor como los dos extremos de un eje que se alimentan mutuamente: Es la evitación del miedo lo que sostiene mi deseo, el miedo proviene de una carencia, una nada que me asusta. Esa nada es el vacío estéril, en el momento en que se transciende el vínculo fóbico con esa “nada” (la necesidad de “hacer algo” para evadir darnos cuenta) el vacío fértil explota como una potencialidad, un continuo. Un camino de en medio en el sentido budista, que sintetiza los opuestos y los contiene. Sin miedo, sin carencia, el deseo no existe. No existe la conciencia, ni una integración posible sin la existencia de polaridades. El trabajo en terapia gestalt afina esa polarización, siguiendo el ejemplo, agudiza la distinción entre el temor y el deseo para facilitar la integración. Un ejemplo de síntesis de los opuestos, entre femenino y masculino en este caso, podría ser la mención a Luce Irigaray que hacía unos párrafos más atrás.

Este concepto (vacío fértil, indiferencia creadora, tal como Perls lo tomó de Friedlander) sólo tiene sentido desde la perspectiva fenomenológica, en función de cual sea el campo (la situación), tendrá sentido que la polaridad se resuelva en uno u otro sentido (evitación / contacto) lo que nos devuelve a la idea de la autorregulación organísmica. La lógica formal (una cosa es A o no es A) se rompe en favor de una lógica dialéctica: A es +A y a la vez –A, pero sigue siendo A. Todas las cosas expresan una contradicción, pero la lógica formal dicotomiza, establece distinciones entre los conceptos que sólo son reales en el nivel simbólico del lenguaje, crea estructuras y no procesos, nos habla de qué son las cosas, pero no de cómo son las cosas ni de cómo algo es capaz de convertirse en algo distinto.

La siguiente cita también es de Gregory Bateson, y hace referencia a una determinada manera de usar el lenguaje para incitar en cierta manera ese vacío fértil a través de la paradoja y la contradicción “¿Qué pauta conecta al cangrejo con la langosta?, ¿y a la orquídea con el girasol?, ¿y qué es lo que une a todo aquello entre sí?, ¿y a todos ellos conmigo?, ¿y a Ud. conmigo?, ¿y a todos -nosotros y aquellos- con la ameba por un lado y con el esquizofrénico que encerramos, por el otro?” Formulaba preguntas que a través del desconcierto, invitaban a formular nuevas preguntas en un nivel representacional más elevado, preguntas acerca de las propias preguntas, capaces de ampliar el contexto de representación más allá de los límites que establece la lógica formal. Preguntas que no pretenden dar respuestas sino formular nuevas preguntas, y crear contextos para nuevos modos de reflexión. “El brujo genera contextos” es lo que el mismo Bateson diría, puede establecerse un paralelismo sencillo entre su forma de hacerlo, y los Koan de la tradición Zen, o incluso la hipnosis en la terapia de Milton Erickson.

Cualquier proceso terapéutico profundo busca crear ese mecanismo de vacío fértil, regresando a Julia Kristeva: “Tal vez (en referencia al psicoanálisis) opere esta metamorfosis lúdica que hace que al final de la cura consideremos la palabra como cuerpo, el cuerpo como palabra, donde plenitud demuestra estar inscrita de un “vacío” que es tan sólo el vaciamiento -por la palabra- de un exceso de sentido de violencia o de angustia. La inscripción del “salto del tigre sobre una loma”

“El verbo se hizo carne” (Juan, I, 14) Cierro el artículo con la continuación de la cita de Juan. Es el mismo logos del que habla la cita, el mismo sentido que empuja los caminos de la vida hacia la evolución, el mismo que ordena nuestra manera de pensar el mundo. Sólo podemos comprender el mundo y a nosotros mismos a través de la palabra, pero a través del lenguaje también podemos construir cárceles en la medida en que establecemos distinciones entre cuerpo y mente, entre quienes somos y quienes quisiéramos ser, en la medida en que dicotomizamos con las palabras quedamos atrapados en el sufrimiento que nos generan nuestras contradicciones. Pero el lenguaje es sólo un recipiente para los afectos, para todo aquello que nace del cuerpo, nuestras necesidades, nuestros deseos, que empuja nuestras palabras (aquello que dota de sentido al mero hecho de comprender y comunicar la realidad) y las dota de significado.

En la relación terapéutica, en cualquier relación de hecho, sólo a través del amor en tanto que comprensión y aceptación incondicional de todo aquello que es y no de lo que debería ser, es posible construir nuevos discursos. Es entonces cuando nuestras palabras adquieren la potencialidad creadora del verbo encarnado.

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Relación terapéutica: Amor y transferencia

“El sujeto recurre al análisis a causa de una falta de amor. Y es mediante la restitución de la capacidadad amorosa en el vínculo transferencial – antes de tomar distancia del mismo – como conduce su experiencia analítica. A partir de ser el sujeto de un discurso amoroso durante los años del análisis, toma contacto con sus potencialidades de transformación psíquica de innovación intelectual e incluso de modificación física (…) el espacio analítico es el único lugar explícitamente designado por el contrato social en donde, hay derecho de hablar de las heridas, y de buscar nuevas posibilidades de recibir nuevas personas, nuevos discursos.” (…)

Epistemología: Ciencia y psicoanálisis

“Sin embargo, la unicidad e incluso la cientificidad indispensable de una interpretación es una evolución que está basada en criterios lógicamente unificables, pero que opera sobre un objeto que es en el fondo imaginario: el dualismo amoroso del analizado y la construcción (más o menos identificatoria o proyectiva) que el analista hace a partir de ésta. Insistir en esta trama nutre la “verdad” analítica, la acerca tanto al dominio de la fe como al de la ficción narrativa, que expresa en ambos camos – el del análisis y el de la religión – un sujeto desestabilizado en permanente búsqueda de estabilización” (…) “El psicoanálisis  es un nuevo tipo de discurso científico (…)porque no ponen entre paréntisis el sujeto del saber, no lo neutraliza”(…) “El efecto de verdad científica depende de la contrucción de un vínculo o de unas palabras, cuya “realidad histórica” importa poco, ya que lo único que importa es el sentido, en un principio imaginario y por consiguiente, real y simbólico, que se establece entre ambos (…)”…En la actualidad la posición del analista terapeuta, a diferencia de la de Freud, y con un racionalismo menos meticuloso – ¿acaso con menor culpa respecto del racionalismo, o inclusive con menor optimismo en cuanto al poder benéfico de la razón – consituiría en restituir todo su valor terapéutico y epistemológico a la ilusión”

Vacío fértil

“El signo xu, (ideograma chino) que significa vacio se escribe con la imagen estilizada de un “tigre” sobre una “loma”, y evoca el espíritu yang pronto a saltar sobre el yin. (…) …la lengua oral dice “creer” por medio de xin fu, donde el elemento fu significa “casarse”, “abandonarse”. Tal vez la evocación de una fusión entre los dos sexos (…)impregne semejante concepción en donde el hombre se vive solidario del mundo cuya creación recomienza en cada uno de sus actos” (…) “Tal vez (en referencia al psicoanálisis) opere esta metamorfósis lúdica que hace que al final de la cura consideremos la palabra como cuerpo, el cuerpo como palabra, donde plenitud demuestra estar inscrita de un “vacío” que es tan sólo el vaciamiento -por la palabra- de un exceso de sentido de violencia o de angustia. La inscripción del “salto del tigre sobre una loma”

Julia Kristeva “En el comienzo estaba el amor”
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“En el comienzo era el verbo” (Juan, I, 1) Mi profesora de filosofía de segundo de bachillerato empezó las clases sobre el psicoanálisis escribiendo esta cita en la pizarra. Durante esas clases yo decidí estudiar psicología.

Los textos de Julia Kristeva que selecciono arriba me han devuelto a aquel momento. Algunas veces,  una sola frase, una imagen o una idea, son capaces de sugerir relaciones entre conceptos de las que no había sido consciente hasta ese momento y que son capaces de unirse para crear nuevas asociaciones y significados. Los siguientes artículos siguen un mismo hilo argumental acerca de las limitaciones epistemológicas de la psicología tradicional, la relación entre mente y cuerpo, la autorregulación organísmica y la integración a través de la síntesis de los opuestos.

Sinopsis:

El cuestionamiento derivado de la visión postmoderna acerca del dualismo y la separación entre sujeto y objeto ha puesto contra las cuerdas por un lado el paradigma científico tradicional en el sentido en que había sido adaptado por la psicología científica y el modelo de pensamiento racionalista – mecanicista del que es heredero el psicoanálisis.

Por un lado, mientras que el cuestionamiento de la naturaleza cognoscible de la realidad se hace más evidente, diversas corrientes herederas del estructuralismo y el constructivismo proponen el lenguaje no como una forma de describir una realidad que no podemos alcanzar, sino como una forma de construir esa realidad. Es el lenguaje como instrumento de la relación terapéutica el que dotado de contenido a través de la transferencia, del amor en definitiva, es capaz de crear nuevos discursos y formas nuevas de estar en el mundo.

Asimismo, en el extremo de esa postura se encuentra el argumento de resonancia Spinozista expuesto por Gregory Bateson que propone la equivalencia entre procesos mentales y materiales, aprendizaje y evolución. Mente y naturaleza como las dos caras de la misma moneda. La neurobiología, podría considerarse una disciplina intermedia entre los procesos mentales y el sustrato biológico de la consciencia. En el libro En Búsqueda de Spinoza, Antonio Damasio usa el argumento de Spinoza para sostener un puente entre cerebro y consciencia, filosofía y ciencia, y en última instancia entre el razonamiento moral y un sustrato neurobiológico producto de un aprendizaje evolutivo.

Siguiendo este hilo argumental, llegamos fácilmente a la idea de la autopoiesis y la autorregulación organísmica como concepto que aúna la evolución y el aprendizaje como procesos naturales de autorregulación, como formas de adaptación a un contexto cuya percepción se organiza en función de lo que el organismo necesita. Desde este punto de vista, el proceso de darnos cuenta, la consciencia, es el continuo que se establece en la relación del individuo con el ambiente.

Llegados a este punto, podemos llevar la crítica a la concepción dualista en la perspectiva epistemológica tradicional en psicología un paso más allá, el dualismo escinde la consciencia en la medida en que divide al sujeto entre yo y autoconcepto, en la medida en que establece distinciones entre conceptos que sólo son reales en el nivel simbólico del lenguaje, y escinde también el proceso natural de evitación – contacto que regula la relación del individuo con el ambiente impidiéndole distinguir genuinamente su propio deseo y responder a él.

La síntesis de los opuestos como proceso de integración construye a través de la palabra en la relación terapéutica una realidad nueva donde la lógica formal deja paso a una lógica dialéctica e integrativa. A una forma de pensar el mundo que comprende e integra los extremos de las contradicciones inherentes al pensamiento conceptual tradicional, dotando al individuo simultáneamente de la capacidad de organizar un discurso verdaderamente propio acerca de sí mismo, y establecer a su vez pautas significativas de relación que le permitan comprender el mundo más allá de las sendas previamente marcadas por la lógica tradicional.