Uno de los párrafos del texto de Julia Kristeva hace referencia a “…un nuevo tipo de discurso científico que no pone entre paréntesis al sujeto del saber, no lo neutraliza” Recuerdo que la primera vez que leí un párrafo parecido acerca de como entender al sujeto como una estructura (cosificarlo) y no como un proceso era en cierta manera aniquilarlo, fue en un libro de Luce Irigaray,  no obstante, la misma idea resuena en cualquier discurso humanista en psicología.Con una formación intelectual muy parecida a la de Julia Kristeva; Luce Irigaray (también psicoanalista lacaniana y teórica feminista) defendía en ese libro la importancia de la comprensión de la diferencia de géneros (más allá del reparto de roles sociales) como respeto a una identidad (la mía y la del otro, hombre o mujer) que no puede completarse por si misma «Yo no soy tú, hombre, yo no soy todo y, en este sentido, no represento una unidad del género humano. El género humano está compuesto de dos géneros y ninguno puede ser el modelo del otro» Hay algo en esa cita que me recuerda a la oración de la Gestalt, “Yo soy yo, tu eres tu, yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas, tu no estás en este mundo para cumplir las mías…” A pesar que a este respecto la autora habla de la “fusión entre los dos sexos” en el tercer texto, sus ideas respecto a teoría feminista hacen una referencia más implícita a la redefinición de las identidades sexuales de manera no necesariamente unívoca, y a una represión de la sexualidad y la intelectualidad femenina mediante una reducción de la femineidad a la función materna. Ambas ideas, son complementarias en cierta manera, resulta curioso el paralelismo con el último capítulo de La pasión de la mente occidental de Richard Tarnas donde elogia la importancia de las teorías surgidas a raíz del feminismo como camino hacia la re integración de la femineidad en el pensamiento occidental.

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