El mundo termina un día como hoy.

Tiemblan las cigüeñas en el nido,

en el rincón más oscuro de la torre,

doblan las campanas que anuncian muertos.

El cielo se abre el vestido

para mostrar un corazón violeta

y un horizonte ensangrentado.

La tierra que despierta en un grito,

para desnudar a los árboles

y amedrentar a las golondrinas.

Callará después,

para cubrirse de oscuridad y silencio,

para ser noche sin tiempo.

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